Durante siglos y siglos, en sus laboratorios, rodeadosde marmitasy atanores, asistidos por ángeles y muchos otros seres de luz, los magos y alquimistas de antaño, se dedicaron a elaborar elíxires y medicinas de altísima calidad energética. Las técnicas de elaboración de estos preparados han permanecido ocultas, celosamente guardadas hasta hoy.De la misma manera, los antiguos maestros han mantenido silencio sobre el modo ritual de “cargar de energía” sus preparaciones. Hoy, como ayer, esta tradición sigue viva, respetando el modo de operar y las fórmulas que ellos aplicaban. La alquimia, que es una de las formas de la llamada “ciencia de los magos” es una combinación de ciencia y mística. Su práctica requiere de una preparación espiritual y de un trabajo a la vez interior y exterior.En la actualidad se elaboran, siguiendo los conceptos y modos de operar de la magia y la alquimia tradicional, aromas de muy alta vibración, capaces de aportar a quien los utiliza grandes cuotas de energía. Esta energía es la misma que portan las estrellas y los astros, pero condensada, coagulada diríamos en términos de la alquimia, en un perfume.Los preparados energéticos son elíxires de aroma para nuestra aura. Generan en nosotros un entorno de luz que nos favorece. Podemos decir que la elaboración mágica y alquímica es aquella que más allá de sus valores aromáticos ejerce en las personas una modificación del campo aúrico. Para lograr que un preparado cumpla esto, es necesario que sea purificado de impurezas astrales, elaborado de manera ritual, según los tiempos astrológicos más aptos y consagrado de manera que su capacidad natural sea potenciada y dinamizada.