Revelaciones sobre Magia y Alquimia
Fragmento de la entrevista al hermetista Francisco Stiglich, realizada por Alvaro Gonzalez Olascagua y editada en la revista "Vera Donna" nº 13 de mayo 2001.
El Hermetismo es un cuerpo de conocimiento compuesto por tres ramas: alquimia, magia y astrología, definidas como ciencias sagradas. Estas disciplinas ancestrales enseñan que existen reglas para alcanzar la mirada de otras dimensiones de la realidad que permiten operar sobre el mundo material desafiando todas las leyes de la ciencia. Sin embargo, el fin último continúa siendo el progreso moral y espiritual del ser humano.
E.: ¿Cómo se puede rescatar la investigación espiritual seria del consumismo superficial de la new age?
Entendemos la permanente búsqueda espiritual -que no persevera en nada- como un vicio. Es verdad que estamos viviendo una época donde la espiritualidad y su consumo van de la mano. Pero hay mucha gente que hace de esto una forma: no hay cosa en la que quedarse. A la larga esto va a llevar a la propia persona a una decepción profunda porque no hay ni trabajo, ni profundización. Lo ecléctico puede ser bueno si permite una fusión, pero no es bueno si produce confusión.
E.: Quizá el gran filtro para discriminar a los verderos buscadores de los consumistas sea el hastío: esa "ausencia de magia" no debe ser soportada por las personas que están en búsqueda constante de lo nuevo, ¿verdad?
Ahí queda claro cuando se trata más de la búsqueda de una dispersión que de un trabajo, obviamente. En cambio, si se une un contexto de trabajo con los métodos adecuados, uno sabe que a la larga, la persona va a llegar a un nivel de espiritualidad donde se sienta más plena, y como consecuencia, va a desarrollar facultades que de no haber entrado en esa energía, no las hubiera conseguido nunca. Una forma concreta de entenderlo es a través del trabajo con el Tarot como ciencia de adivinación: por un lado es extremadamente metódico, hay que estudiarlo y analizarlo muy a fondo con reglas reveladas por los grandes padres del tarot contemporáneo. Pero por otro lado hay que agregarle el conocimiento simbólico, un manejo de la intuición y la interpretación de lo que le está pasando al consultante que no se aprende, se desarrolla. Entonces deben aunarse: yo creo que el estudio desarrolla la intuición, y la intuición facilita la profundización en el estudio. Si sólo soy intuitivo sin estudiar, o sólo estudio sin insertarme en la espiritualidad de lo que quiero hacer, no me va a dar resultado.
E.: ¿Quiénes son los maestros contemporáneos que mencionaste?
Lo que hoy llamamos esoterismo (astrología, alquimia, tarot, magia, etc.) se lo debemos en principio a quien en el siglo XIX fue el fundador del llamado ocultismo moderno: Eliphas Levi. Él era sacerdote franciscano en una época en que se concentraron en Francia grandes espíritus: pintores, poetas, intelectuales, y también grandes ocultistas. Ayudado por la providencia, Levi redescubrió antiguos autores abandonados, entre ellos al gran Agrippa que es el padre de la palabra ocultismo.
Levi lo retoma y "la adapta a su piel" como dirían los magos de esa época. Y desde allí surge la gran divulgación del esoterismo contemporáneo, a través de Levi y de Papus, que era de alguna manera su discípulo. Desarrollaron un gran interés por las cosas del alma que estaban perdidas, redescubriendo al maestro Ptolomeo y preocupados por retomar la relación entre espiritualidad y ciencia: el conocer y creer a la vez. Más estudiaban -decían ellos- más creían; y cuanto más creían, más querían saber.
Todo lo que leemos hoy es un refrito de poco precio de lo que fue toda esa época de conexión profunda y mucha formación: Papus era médico y Levi era sacerdote. Era gente con mucha pasión, en tiempos en que los movimientos iniciáticos estaban además muy a flor de piel, como la masonería o los rosacruces. Levi se encargó especificamente del tema de la Magia, recuperando el nombre de "mago" para definirse como tal. Algunos lo menospreciaron por ello, pero es un nombre del cual se sentía orgulloso.
E.: ¿Qué definición ensayarías para poder discriminar la verdadera Magia de lo que la gente asocia con fantasías de Walt Disney?
Ya en el Medioevo hay una definición clarísima de magia que es: teurgia (trabajo desde la Luz) contra goecia (trabajo desde la oscuridad), o lo que llamaríamos normalmente magia blanca o magia negra. Lo que ocurre es que tratamos de reservar el término "magia" sólo para la teurgia, y a lo otro lo podríamos llamar "hechicería", "brujería", "prácticas perversas". La magia connota a la palabra "luz".
Quizá la diferencia con el tema de Disney es que la magia no cree en la fantasía, sí en la imaginación. No cree que todo lo que se piensa es viable. Esto puede ser hasta perverso porque puede ubicar lo mágico en un plano irreal: a eso le llamamos "fantasía", aquello que se puede divulgar desde el pensamiento, pero no es viable. Oponiéndole a aquello que se proyecta en el alma pero que sí es viable: la imaginación. Por eso la magia cree que todo lo que está en el hombre lo hace conectar con lo externo, que todo lo que proyecte como imagen se puede prolongar hacia fuera.
E.: Al visitar el Castillo Pittamiglio, que en Montevideo es un referente de la práctica de la alquimia, hay un énfasis en símbolos del encuentro entre el Cielo y la Tierra, de la concreción del espíritu en la materia, y no de un divorcio entre ellos.
Precisamente una de las mejores definiciones de magia es el encuentro de la Voluntad Celeste y la voluntad del alma humana. Cuando el hombre quiere con lo Celeste, y lo Celeste quiere en el hombre, ahí se produce lo que llamamos el acto mágico. De lo contrario, no existe. Precisamente no contar con esto es lo que hace que nazca la hechicería: no se busca la voluntad de lo Divino, sino que se crea poder a partir del propio ego.
Y la magia tiene un axioma que pertenece a alquimia que es "ora et labora”, "ora y trabaja".
Encuéntrate para que la luz tenga dónde accionar". Por eso no hablamos de
canales sino de instrumentos. El instrumento se compromete en la Obra. Hubo otro
gran padre del esoterismo contemporáneo que fue Oswald Wirth (foto), discípulo de Stanislas de Guaita, un maestro notable que era considerado un erudito a pesar
de no contar con más de 23 años. Y Wirth se dedicó mucho al tema de la
imposición de manos, lo que él llamo un "sacerdocio laico". Él entendía que para
curar había que amar al otro y desearle la sanación. No alcanzaba con poner la
mano, tenía que haber una intención profunda de que el otro sanase, por medio de
la cual se infiltra la energía que no es propia. Wirth afirmaba que con esta Luz
Celeste que no es propia, iba cierta cuota de energía propia. O sea que tiene
que haber una entrega grande del que va a salvar, hasta un punto que va a llegar
a darle algo de sí. Y él decía que esto tenía un costo que a la larga suponía el
deterioro de los propios órganos. Él lo tenía como un acto de caridad. Todo gran
mago fue llamado a dar de sí cosas para otros. No lo digo para hacer quedar bien
a la magia, quizá sí para demostrar que es todo lo contrario a la hechicería,
donde no doy nada y lo quiero todo, no me importa si el otro quiere, lo va a
hacer porque yo lo digo.
En magia se piensa que cuando se opera con alguien, ahí se tienen que conjugar las tres voluntades: la Celeste, la nuestra, y la de la otra persona, que depende cuánto quiere curarse o salir de esto, cuánto cree en Dios, y cuánto confía en el mago. Si estas tres voluntades se encuentran y se fusionan, generan el acto mágico. De lo contrario, no se produce nada. Es más, quizá se dé algo anti-mágico que es la frustración, la anti-esperanza, que provoca que la persona empiece a cerrarse porque no le funciona y diga: "fui a hablar con éste, me cobró y está todo peor, y lo mismo todo el mundo que me prometió cosas". Esa persona lo que no está viendo es que está armando energéticamente una estructura que ya es muy difícil de romper: "voy, pero ya no creo". Desde los ojos de la intuición, se vería una luz oscura muy fuerte rodeando a la persona que le va a llevar a la tristeza, y a la desesperanza, que es un candado para el alma.
E.: Una persona me contó recientemente que no había podido entrar a un cajero automático porque la banda magnética de su tarjeta de crédito estaba des-magnetizada, y el sensor de la puerta no la registraba. Luego me confesó que así se sentía ella misma, como la tarjeta des-magnetizada que no abre puertas. Lo contrario también parece ser válido: contando con energía, la persona parece atraer experiencias felices.
Así es. El tema es cuando el bajón llega, porque tarde o temprano va a llegar... El mago no es infalible. Yo tengo un amigo que es astrólogo, y un día hizo una carta natal muy a conciencia, pero al consultante no se le dio nada, sino todo lo contrario a lo que le había predicho. Entonces mi amigo entró en una depresión en que quería dejar todo. No estamos obligados a saber todo. Levi decía: "Duden de los ocultistas para los que no hay nada oculto". La magia no pretende ser omnisciente ni omnipotente. Todo lo contrario, pretende ser humana.
E.: ¿Las personas "especiales" y los magos tienen entidades asistentes desde otros planos?
En realidad todos tenemos, el mago lo que tiene es un vínculo formal
establecido, que lo tiene toda persona que trabaja en la espiritualidad. Siempre
te da un marco o un modo más excelso para que eso acontezca. Esto ocurre desde
el cambio de nombre para tener otra protección, hasta el conocimiento que se
debe tener de los espíritus benéficos con los que se trabaja.
Tenemos dos dimensiones de protección: una "vertical", a la que llamamos cadena
en magia, la que se compone de las jerarquías espirituales que están sobre mí,
desde Dios mismo, los espíritus que lo siguen y los espíritus menores, que
fueron esas personas muy grandes pero no "personas de luz" en el sentido
religioso. Y en una dimensión "horizontal" está lo que llamamos círculo que es
lo que nos sostiene desde el mismo lugar: el amigo, el consultante, etc. Y es
más, para el mago, el mayor círculo es el de aquellos que recurren a él, a los
que yo llamo "los benefactores". Si esa persona se siente por mí asistida,
contenida, asesorada, estoy muy protegido porque me está irradiando una luz que
no tiene precio, me protege de la envidia, de la competencia, de entidades
oscuras que te pueden perjudicar. Si la gente con la que trabajás te quiere,
estás bien.
E.: ¿O sea que esa instintiva búsqueda de ayuda que se pide a los amigos cuando uno está mal tiene esta base, es como una protección energética?
Es un círculo que te protege.
E.: ¿Y cómo se pide asistencia desde el aspecto vertical, desde la cadena?
Respecto a la cadena mágica se la genera desde la invocación. Invocar remite a los que desde arriba descienden, mientras que evocar se refiere a lo que desde abajo asciende, como por ejemplo el evocar a un espíritu de la naturaleza para que asista a un trabajo. Si en este país todos nos pusiéramos todos los días a tal hora a proyectar una determinada luz, seguramente generaríamos un círculo a través de la cadena de conexión por la que generaríamos cambios colectivos. Por eso cada vez necesitamos más televisión, más diarios, para que eso no se genere. Hay una inmensa magia allí también, lo que en magia llamamos "fascinación", que es por lo menos anular una voluntad a través de ese modo hipnótico, compulsivo, consumista. No somos excéntricos porque nos obligan a un solo centro. Si te corrés de él, salís del patrón normal.
E.: Hay quien dice que muchas adicciones o compulsiones son perversiones de una genuina sed espiritual...
Hoy hablamos mucho de lo psicosomático: cómo desde el cuerpo se expresa lo anímico, pero también en lo psíquico se expresa la espiritualidad. Si una persona en un estado de espiritualidad sana percibe que alguien que es inabarcable lo ama infinitamente, eso tiene que tener una repercusión inmediata sobre el psiquismo, y a su vez sobre el cuerpo. El dilema actual de creer o no creer antes no existía tanto, y esto tiene que tener un costo en el alma a la larga, que podemos llamarla tristeza o sinsentido. Y creo que una de las cosas que la Magia me facilitó fue buscarle un sentido a la creencia en sí. Hay 3 energías espirituales que repercuten sobre lo psíquico y generan enfermedades cuando faltan: la fe, la esperanza y el amor. Si alguna de estas energías se deteriora se genera enfermedad: algo en el alma le está faltando como alimento.
E.: ¿Cuál es la diferencia entre la fé y la esperanza?
En principio, la fe nos conecta con una mirada, en el sentido que creo en alguien superior. La esperanza es la convicción de que esa fe va a accionar en algún lugar y va a tener una repercusión real sobre mí. Mucha gente cree, pero no tiene esperanza que ese creer le genere alguna alegría o solución a la vida. Entonces la esperanza me parece que es la más devaluada de todas.
E.: ¿Y el amor como experiencia?
El amor es la experiencia que permite ser mago, es el pie y el fin de la búsqueda mágica. Sin esta experiencia no se accede a ningún conocimiento, ya que sólo conocemos lo que amamos. San Pablo dice que la fe, la esperanza y el amor son las tres virtudes teologales, y creo que donde falta una, se lleva a las otras dos, no las podríamos desvincular, porque son parte de una misma fuente. Si creo pero no amo, no creo. También si creo pero no espero, no sé si el creer es tan válido o es tan cierto. Si la esperanza es tan grande, te da una regeneración hasta psicofísica. Te puedo decir que aquel que espera realmente desde la luz, no es lo misma persona por lejos que el que no espera: su forma de vivir, de accionar, es muy distinta.
La Esperanza está definida por la carta La Estrella en el Tarot, una carta coronada por una estrella de 8 puntas, vinculada al planeta Venus, y que se corresponde a nuestro chacra básico que es un centro energético a través del cual tomamos la energía de la naturaleza. Imaginémonos como si desde la base de nuestro cuerpo -el coxis-, ascendiera una irradiación que el cuerpo la toma todo el tiempo. Cuando hay desesperanza, esto se cierra, y lo que se produce es un opacamiento de la capacidad de vivir, así como de las virtudes benéficas que definen a La Estrella: la alegría y el deseo de trascender. De hecho, la carta de La Estrella está vinculada a tener hijos, por ejemplo. Yo conocí gente que este bloqueo de energía la llevó a "crearse" un cáncer, en el sentido de materializar en lo físico su visión anímica de: "ya no me queda nada, ya perdí el tiempo, perdí mi estrella, mi destino, lo que me tocaba". Esta actitud va opacando, opacando...
E: Los alquimistas necesariamente deben amar mucho la vida, para estar pensando en el secreto de la inmortalidad, ¿verdad?
Para qué quería el alquimista vivir 200 o 300 años? ¿Para ser una apología de salud física? ¿El más longevo del pueblo? No. Yo creo que la obra que implicaba la obtención de la piedra filosofal, de la búsqueda de la obtención del oro, o un remedio capaz de curar toda dolencia, requería de un trabajo que en una vida estándar no se podría completar. Se necesita una vida más longeva, y una salud psicofísica de una resistencia superior sólo el tiempo necesario para completar la obra, ni un minuto más ni un minuto menos. De lo contrario, entramos otra vez en la caricatura del excéntrico otra vez. ¡El que quiere remedio para sí mismo, o hacerse multimillonario vendiéndoselo a alguna multinacional de la farmacéutica!
E.: Me gustaría que me relates si hay alquimistas y magos, actualmente. Quizá la persona que está leyendo esta entrevista puede vislumbrar la esperanza de abrir una puerta y descubrir que todo esto no queda como un lejano legado perdido.
En principio creo que hay 3 alas en que se puede ver que esto no está muerto. Una rama es la magia inherente a la experiencia: la señora que reza todo el día en la casa por ahí logra mucho más que otros. El segundo es un acercamiento voluntario y también un poco más solitario, que es el estudio, el profundizar, el buscar la gente que esté dentro de esa temática. Y la tercera que es participar de algo que a uno lo aglutina dentro de una línea de conocimiento, que es lo que se llaman "líneas iniciáticas" y hay infinitas. Lo cierto sí es que hay mucha gente, y por ejemplo, calculo que en Buenos Aires debe haber como mínimo 20 laboratorios alquímicos.
E.: ¿Cuáles son los elementos básicos que componen un laboratorio?
En principio, hay gente que tiene laboratorios con aparatos. El elemento simbólico más importante es el difusor del atanor que es el lugar mismo de trabajo con la materia. El laboratorio no difiere tanto de un laboratorio clásico moderno, los aparatos no son distintos.
E.: Hay un tema casi inevitable estando insertos en una realidad de Tercer Mundo, donde el símbolo del dinero concentra mucha atención y energía, y trabajar para obtenerlo es una pérdida de la energía vital. Y al mismo tiempo, los alquimistas aparecen como quienes pueden obtener oro en sus laboratorios. ¿Cómo se puede pensar en el tema de la prosperidad a través del camino de la alquimia?
En realidad, alquimia y prosperidad van de la mano, pero no alquimia y riqueza. Se dice que para obtener oro hay que ser desapegado, sino nunca se lo obtiene. Esa es condición básica y punto, a partir de ahí que cada cual especule. El que quiere oro, no lo debe querer para sí. Sí se sabe, que el famoso alquimista francés Nicolás Flamel, hizo obras desde hospitales a cementerios. Es un trabajo desde otra línea, pero es válido, porque si se busca un remedio, porqué no el remedio a la falta de ciertas necesidades básicas...
E.: Por ejemplo en los laboratorios de Buenos Aires, ¿qué es lo que se sintetiza en el laboratorio?
Depende de la búsqueda personal de quien lo tiene. Es como la poesía, ¿cómo se obtiene la inspiración? Creo que el laboratorio es un lugar poético, donde la obra está dada por el tratar de hacer bien a otros. Como todas las cosas, habrá poetas que vivan de eso, y otros que ni siquiera lo pretendan. Mucha gente trabaja vinculada a cuestiones como la transformación energética del cuerpo, de lo anímico, a veces hasta de plantas. Sin ser alquimia, en las Flores de Bach hay un interés de reformular la mirada sobre el contenido energético de la realidad. En Bach hay una actitud mística en su mirada, él logra entender que la planta tiene alma, y que lo que incorporamos no es sólo planta sino también alma.
E.: Además de lo que mencionaste, sabemos que en locales de Buenos Aires y Montevideo se ofrecen productos transmutados en laboratorio con fines litúrgicos (cirios, pastas inciensarias) para que las personas puedan optimizar su conexión a través de la oración, meditación, etc. ¿Hay aún otras cosas que se hacen en laboratorio?
Y en laboratorio, el gran producto antiguamente estaba relacionado a la
medicina. Hoy está muy restringido a la legalidad. Ya no hay alquimistas que se
pongan a producir remedios, porque es un tema ilegal. Hubo un caso muy famoso
que fue el laboratorio "Soluna" de Alexander von Bernus (foto) en Baviera, que
elaboraba según la espagiria, es decir, según la práctica tradicional de
alquimia, para generar remedios, pero fue boicoteada. En la actualidad hay en
Europa laboratorios espagíricos con venta libre de tinturas medicinales. Muchos
productos actuales de la farmacopea naturista fueron muy parecidos a lo que era
la alquimia en la antigüedad.
También se trabaja mucho con perfumería, como la capacidad de trabajar desde el aroma tratando de generarle una fuerza vibratoria distinta. También se trabaja mucho con imágenes, mandalas, piedras o metales, etc. Como todo, debe ser ritualizado y trabajado, siempre se trata de potenciar. Es infinito el campo, pero al ser un ámbito sin cauce legal, la gente lo guardará en su experiencia personal. Lo importante es que la ciencia espiritual se define como ser para amar. Quien logra amar, la mirada mágica y la experiencia se le van abriendo solas, y va descubriendo que puede generar cosas buenas.