Labor-Oratorio Mágico Hermes
La magia y la alquimia postulan que la naturaleza es mucho más que lo que
vemos y percibimos con nuestros sentidos. Cada piedra, mineral o planta está
cargada de significado y posee virtudes, que solo el “vidente”, aquel que
penetra en el misterio puede reconocer. Así es como los magos catalogan a
las hierbas y las piedras, siguiendo un criterio simbólico energético basado
en la ley de las correspondencias, que reconoce vínculos sutiles de interacción
entre la divinidad, el cosmos, la naturaleza y el hombre. Estos vínculos
se reconocen, si se accede al signo, a la signatura de cada cosa. Este signo
es el que indica la luz interior de la planta o la piedra.Por medio del conocimiento de la ley de correspondencias se pueden
determinar las funciones espirituales de cada criatura de la naturaleza.
La alquimia es la ciencia de la regeneración. En el laboratorio la materia
es tratada para que sus potencias energéticas se expresen en niveles altos.
Estas fuerzas de la hermana naturaleza, que se escapan a la mirada del
microscopio, son las que la alquimia y la magia reclaman para sí.
Manteniendo estos criterios y según las secretas enseñanzas del hermetismo,
Francisco Stiglich ha creado el laboratorio mágico Hermes. En él se elaboran los productos mágicos y alquímicos que llevan su nombre,
perfumes energéticos, inciensos y cirios.Cada uno de estos elementos requiere de un proceso diferente de elaboración
y de tiempos muy especiales. Algunos de ellos solo pueden ser finalizados
luego de largos meses y en un solo momento del año. Esto los convierte en
elementos de elaboración limitada.Todos los Preparados "Hermes" son elaborados con materiales tratados de manera ritual, según lo enseña el antiguo arte de la magia y la alquimia, con fórmulas celosamente guardadas. La diferencia de estos elementos con perfumes, velas e inciensos comunes radica en que su fuerza esta “ordenada y potenciada”.